viernes, 20 de febrero de 2009

COFOPRI Y PREDIOS EN CONTINGENCIA EN MARCA






Días de programación de COFOPRI.

242 predios en contingencia en el distrito de Marca.

Solo haga clic en las fotos para que se agranden en nueva ventana.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Julio César Pozo Cueva


RESEÑA

Por: Joaquín Ferrer Broncano

Julio Cesar Pozo Cueva nació en Marca el 11 de julio de 1905, hijo de don Luis Beltrán Pozo, natural de Chavín de Huántar, y de doña Teodora Cueva, de muy marquina estirpe.

Julio Cesar Pozo Cueva en un artículo que titula: Las tierras de mi tierra afirma: “Mi infancia y mi adolescencia pasé junto a mi madre. Mi madre era pobre y era buena. Era un tanto citadina y otro tanto campesina. Su misión era el trabajo. Yo tambien era un poco del pueblo por mis estudios en la escuela y otro poco, o mucho más de chacra”.

Fue testigo del aluvión de 10 de febrero de 1912 que “destruyó la parte central de nuestro pueblo y se llevó el puente de Calicanto, que era algo como una preciosas joya virreinal”; la visita pastoral de monseñor Pedro Pascual Farfán, obispo de la Diócesis de Huarás el 2 de agosto de 1914; el asesinato de don César Padilla Sotelo, alcalde del distrito, por Justo Gamarra Ramírez el 24 de diciembre del mismo año; y la creación e inauguración del Centro Escolar de Varones Nº 339 de la localidad, entre muchos acontecimientos.

ESTUDIOS
“Para mi —escribe Julio César Pozo Cueva— el primer día de escuela fue muy pintoresca. Yo tenía 6 años, jugaba en la plaza con otros muchachos, cuando se presentaron los agentes municipales, me cargaron al hombro y me llevaron a la escuela fiscal. Allí me soltaron frente al maestro José P. Soto; él ordenó que me condujeran al salón de los alumnos de primeras letras”.

Fueron sus maestros: D. José P. Soto Maguiña, D.M. Ambrosio Silva, D. Benigno Mejía (Huarás), D. Abraham Sánchez (Succha), D. Rufo Broncano Soto y D. Artemio Sáenz Cubillas.

Egresó del Centro Escolar de Varones N° 339 en 1920 formando parte de la Primera Promoción del Centro Educativo de educación primaria completa.

En 1921, dice nuestro recordado y querido paisano Julio César Pozo, “me alejé de mi pueblo y del seno de mi madre, porque mi padre, que vivía en una provincia lejana de Ancash (Huari), me llamó un tanto tardíamente pues creía de su deber proporcionarme educación secundaria y superior, hasta donde le fuera posible serme útil siquiera en la postrimería de su vida… como me decía en su primera carta que recibí de él”.
“Una mañana de marzo emprendí la partida… mi abuelita me acompañó hasta Huishín”. Así dejó el color del terruño.

Mientras realizaba el viaje, el encuentro con su padre, fiesta de recibimiento, etc., se cerró la matrícula en el Colegio Nacional de Varones “La Libertad” de Huaraz. Entonces su padre le hizo repetir el Quinto Año en Huari en 1921.

Estudió educación secundaria en el colegio antes mencionado de 1922 a 1926. Fueron sus maestros más queridos: el Dr. Fabián González Flores, D. Alejandro Dextre Sierra y el Dr. Lorgio Vega Gamarra.

En el colegio su pasión fue la lectura y su entretenimiento, el escribir. En este plantel educativo inició su vida literaria en las páginas de las revistas EL IDEAL y LA ALBORADA (1926). El nombre de esta publicación fue sugerida por el Dr. Luis C. Infante, director de establecimientos educativos.

PERIODISTA
Como periodista ha colaborado en la Tribuna, El Departamento, El Ande, La Simiente, Folklore, Letras, Educación, Nueva Educación, Ancash, El Contador, Andes, Carvajal, Esfuerzo, Carhuaz, el Lucero de Uco, Shancur y Vitartino. En su formación literaria han influido de algún modo: Artesio N. Gómez (Marca), Alejandro Tafur Pardo, Federico Sal y Rosas, Octavio Hinostroza y Ladislao Meza (Huarás) y Eugenio Garro.
Llegó por primera vez a Lima en 1928 e ingresó en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Dejó de estudiar el año indicado porque su “salud quebrantada por largos años de estudios y una vida sedentaria en los claustros de un colegio, fuera de mal en peor”.

El 01 de diciembre de 1933 contrajo matrimonio con la Srta. Zoraida Villanueva Flores, hija de don Pedro Villanueva Barrera y doña Leonor Flores de Villanueva, en Huacaybamba.

En 1933 perdió a su madre doña Teodora Cueva, entonces escribió el poema en prosa En la tumba de mi madre. Un acápite reza: “Abrazo con toda la desesperación de mi alma la tierra bendiga que te cubre, y solo el hielo de la muerte paraliza los latidos de mi corazón. Te llamo con la suprema angustia de mi espíritu, con un grito plañidero, y solo el silencio aterrador de la tumba me dice que ya no me responderás nunca; que tus labios, que sabían pronunciar mi nombre con ternura infinita, que exhalaron el último suspiro invocando mi nombre, se han cerrado para siempre; que tu corazón, ejemplar corazón de madre incomparable, que supo de todos los martirios; ese dulcísimo corazón tesoro de bondad y de sacrificio, enfermo de amor santo por su hijo ausente, ha apagado sus latidos para siempre…”

En septiembre de 1934 terminó de escribir Anusia, que en 1943 entregó al público. En Huarás se vendió en la Librería Coral.

En 1935 escribió Relatos y Prosas Intimas, inédito.

Viaja por la selva de Huacrachuco. Sus retinas captan el maravillosos paisaje que trasunta en el relato Estampas de un Viaje a la Selva. Conoció los fundos: La Llave de Oro del Dr. Estenio Robles, Carmen de la comunidad, Huarangal del Dr. Ángel Tarazona, Bella Amada del Dr. Josué Reyes, San Pedro de don Pedro Villanueva y San Isidro del Dr. Marcial Villanueva.

En julio de 1942 vuelve a Lima ansioso de dar un ordenamiento académico a su natural inclinación por la literatura y la enseñanza.

En 1943 reingresa a la Facultad de Letras y Pedagogota de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, graduándose de Profesor de Segunda Enseñanza en 1947 en la novísima Facultad, con la tesis El problema del Cocaísmo y la Educación que fue publicada parcialmente en la revista Educación, 1948, N° 6.

De 1943 a 1947 estudia y trabaja. Son años de activa vida universitaria e institucional, especialmente en el Centro Universitaria Ancashino y Centro Cultural Marca.

En junio de 1948 surgen problemas entre el presidente José Luis Bustamante y su Gabinete Militar. Los ministros renuncian. Estallan las rebeliones de Juliaca y el Callao. El 18 de octubre de ese año fue tomado preso y encerrado en el Panóptico hasta el 27 de noviembre de 1949.

En marzo de 1958 terminó sus estudios de especialización en Psicopedagogía.
Ingresó a la docencia universitaria en 1962.

En enero de 1963 fue contratado por el Gobierno de Venezuela. Escribió numerosos artículos. Muchos de ellos se publicaron en La Tribuna de Lima.

Reintegrado al Perú, en abril de 1965, se reincorporó a su misión docente.
Con respecto a su tierra natal, Julio César Pozo “dio su cuota de amor y de trabajo”. “El Comité Pro Centenario de Marca (sede Lima) en sus dos años y cinco meses de existencia —dice su presidente don Julio César Pozo— ha trabajado en forma infatigable, haciendo gestiones ante los representantes por Ancash, ante los ministros, recaudando fondos para cristalizar sus objetivos, realizando toda clase de actividades que tiendan a movilizar los sentimientos, las aspiraciones y los esfuerzos que tiendan a movilizar los sentimientos, las aspiraciones y los esfuerzos de los hijos de Marca en bien de los más nobles intereses de la tierra nativa. No hemos podido conseguir todo lo que hubiéramos deseado, pero hemos obtenido alguna recompensa a nuestros desvelos”.

CARGOS
-Director de la Escuela de 1° Grado N° 10401, convertida después en la Escuela de 2° Grado N° 1043 de Huacaybamba, Marañón, Huánuco del 11 de noviembre de 1936 al 30 de mayo de 1942.

-Auxiliar del Secretario de la Facultad de Educación de UNMSM de mayo de 1946 al 18 de octubre de 1948. Fue subrogado por asuntos políticos.
-Profesor del C.N. “Nuestra Señora de Guadalupe” RD. N° 1948 de 30 de mayor de 1948 al 18 de octubre del mismo año.

-Secretario de la G.U.E. “Melitón Carbajal” del 1 de abril de 1951 al 15 de junio de 1957, siendo director el Dr. Julio A. Chiriboga.

-Profesor del Instituto Nacional experimental de Comercio N° 16 integrante de la G.U.E. “Melitón Carbajal” de 1 de abril de 1951 al 8 de diciembre de 1961.
-Jefe del Departamento de Psicopedagogía de la G.U.E. “Melitón Carbajal” de 15 de junio de 1957 al 8 de diciembre de 1961.

-Profesor del Instituto Experimental de Barquisimeto, ciudad capital del Estado de Lara (Venezuela).

-Profesor del Instituto Superior Municipal de Formación Magisterial de Breña.
-Asesor de Letras de la Normal Superior Mixta de La Victoria del 2 de julio de 1961 al 31 de diciembre de 1972.

-Jefe del Departamento Psicopedagogía del Colegio Nacional de Varones de Vitarte.
-Catedrático en la Facultad de Educación y Departamento de Psicología de la U.N. “Federico Villarreal” del 1 de julio de 1962 al 30 de junio de 1979, interrumpido de 1963 a 1965 por su estadía en Venezuela.

OBRAS Editas
Las obras más conocidas de Dr. Julio César Pozo son:
-Anusia ó El lirio que murió de amor. Huaraz, 1943. Imp. El Lucero. Tacna 200. 35 pp.
-Aprismo pensamiento y acción. Lima-Perú, 1979, 93 pp. Parcialmente publicado.
-El Problema del cocaísmo y la educación.

OBRAS Inéditas
-Marca Tierra del Recuerdo.
-Reflexiones sobre temas educacionales.
A estas dos, hay que agregar: ensayos, temas políticos, temas históricos, comentarios de libros publicados, temas varios y folclore.

COMENTARIOS
Anusia o El Lirio que murió de amor.

Mario Casós escribe en La Prensa:
“Dentro del típico marco de los bajíos serranos, donde es más factible que en otros lugares la emoción de la vida sencilla, grata, delicada, por los sentimientos que despierta el paisaje, tiene su escenario Anusia o El Lirio que murió de amor. Con esta obra se inicia en la bibliografía andina el joven escritor Julio César Pozo. Entonando un tierno canto de amor adolescente y por lo mismo acendrado sin más finalidad que la de expresar un espontáneo e independiente vuelo de emociones producidas por un idilio ideal.

El escritor da mucha vitalidad al relato. Identificándose con Jorge, colegial que pasa sus vacaciones en un pueblecito serrano y se enamora de Anusia. Las alternativas de este amor son finamente tratadas y aún en los momentos dramáticos, que también los hay, pues muere Anusia, se advierte mucho vigor en los trozos incluso en esa huida final, de continua evasión romántica persistente en toda la obra”.

Dora Mayer de Zulen anota en La Crónica:

“Aquí se hojean páginas que hacen amar al Perú y a su gente auténtica tanto la civilizada como la rústica. Aquí todo es bondad en los hombres y benignidad en la naturaleza. No hay bajeza sino elevación. El protagonista de Anusia posee, aunque joven, una fe idealista que jamás le permitirá temer al mundo, sus pensamientos están afianzados en concepciones muy altas.

Sea que describa el paisaje, sea que describa caracteres humanos, en todo sugiere lo bello y lo noble, lo sereno y transparente.
Estilo exquisito para las descripciones.
Siga Julio César Pozo, escribiendo con el corazón al lado de otros que escriben con bilis y se hará acreedor a la gratitud de la Patria.
Habrá en el acento de su voz un consuelo para las almas tristes y un llamado a la única magia que lograría conjurar las desgracias sociales; bondad y simpatía entre los hombres de toda clase y condición”.

El problema del cocaísmo y la educación.
El Dr. Emilio Barrantes expresa: “Se advierte de inmediato que el autor está animado de un verdadero espíritu de maestro. Y que su obra no es un frío trabajo, sino la apasionada búsqueda del educador que sabe cuan íntimamente unido se encuentra un problema de esta naturaleza a la educación de toda una raza injustamente explotada y oprimida a lo largo de la historia. El lenguaje que emplea se caracteriza por su naturalidad, sencillez y precisión. En suma se trata de una tesis de elevado valor, en la que hay méritos sobresalientes como la dedicación amorosa al asunto elegido, la consulta paciente y la opinión propia a base de un pensamiento claro”.

Marca tierra del recuerdo.
Julio Gonzales Galarreta afirma: “Marca Tierra del Recuerdo atesora lo más sensible, hermoso, perdurable de su remembranza personal. ¡Cómo no había de ser tierra del recuerdo si es precisamente su terruño, es decir, la patria de su corazón!
Toda esta obra literaria de Julio César Pozo Cueva está en formas idiomáticas verdaderamente literarias donde la corrección de la sintaxis castellana armoniza con la riqueza emotiva y conceptual que trasciende de su contexto frásico fluido, armonioso y elocuente”.

Además han comentado las obras de nuestro paisano, los Drs. Alejandro Tafur Pardo, César Ángeles Caballero, Raúl Porras Barrenechea, Carlos Velit, Gabriela Mistral, poetisa chilena, Premio Nobel; Judith Pando Walabonzo L. Vidal, (Huari) y Manuel Salvador Reina Loli (Huaraz).

Marca publica revista AEPA nº 1


La Municipalidad Distrital de Marca, siguiendo su política de apoyo a la cultura, editó el nº 1 de la revista AEPA, dedicado al 16º Encuentro de Escritores Ancashinos realizado en Marca los días 26, 27 y 28 de setiembre de 2008.

Como se recuerda, la Asociación de Escritores y Poetas de Ancash (AEPA) es una institución fundada hace más de 23 años, cuyo obetivo principal es realizar encuentros de arte y cultura en diversas ciudades de la región Áncash.

Con el apoyo de Marca, se espera que la AEPA logre consolidar su revista y formar su propio fondo editorial, para así convertirse en portadora de los mejores libros ancashinos.

A continuación, la Presentación de la revista a cargo de Zenón Cubillas Zolano, alcalde de Marca:

La presente revista es el resultado del esfuerzo desplegado por los escritores e intelectuales que acudieron a nuestra convocatoria, para participar en el 16º Encuentro de Escritores Ancashinos, realizado en Marca los días 26 al 28 de setiembre de 2008.

Marca es un pueblo milenario, ubicado en la provincia de Recuay, región Ancash, que el año pasado cumplió su Sesquicentenario de creación política republicana, pero que posee ricos y numerosos albergues rocosos con pintura rupestre inigualable, de hace miles de años de antigüedad, así como restos arqueológicos en las alturas de nuestras jircas dejados por nuestros antepasados, como el hermoso Paracmarca, y nuestras casonas de estilo colonial y republicano en nuestra ciudad, herencia que aquilatamos con cariño.

Por esta rica tradición cultural, el distrito de Marca asumió el reto de preparar y organizar el 16º Encuentro de Escritores Ancashinos. Fueron marquinos los que organizaron este evento desde sus bases, la coordinación con los escritores e intelectuales residentes en todo el Perú, así como la participación decidida del pueblo organizado, que desplegó su imaginación para alojar y alimentar a casi un centenar de visitantes durante los tres días que duró este encuentro cultural.

La municipalidad distrital a mi cargo puso a disposición de los escritores, artistas e intelectuales toda la logística necesaria para realizar con éxito el evento en Marca, desde movilidad al inicio y final del encuentro, hasta alojamiento y alimentación. Más aun, rendimos homenaje a un preclaro escritor marquino, Julio César Pozo Cueva, para lo cual contamos con la presencia de su hija Dora Pozo Villanueva, quien puso en nuestras manos el retrato de su padre, que debe ser ubicado en los futuros ambientes de la Biblioteca Municipal ‘Julio César Pozo Cueva’ de Marca.

Y aprovechando la gran fiesta cultural, también rendimos homenaje al conjunto del Inca y las Pallas de Marca, Ganadores del Concurso Nacional de Danzas Folclóricas Pampa de Amancaes del 24 de junio de 1957; así como al elenco del Inca y las Pallas de Marca que en 1983 logró otro galardón para nuestro distrito en el Concurso Inkarri, esta vez representando a la región Ancash ante todo el Perú. Son muchos más los galardones obtenidos por nuestra estampa más célebre, la del Inca y las Pallas de Marca, que siempre han dejado en alto el nombre de Marca y de Ancash ante nuestro país, que hemos querido reconocer públicamente durante las celebraciones del 16º Encuentro de Escritores Ancashinos.

Pero nuestra labor en favor de la cultura no termina ahí. También hemos formado el Fondo Editorial de Marca, con el cual, compartiendo esfuerzos con la provincia de Recuay y su recién creado Fondo Editorial de Recuay, gracias al impulso de su alcalde Milton León Vergara, hemos dado luz a la reedición de la novela “Anusia”, del escritor marquino Julio César Pozo Cueva, libro que para muchos estudiosos es la primera novela escrita y publicada en Ancash.

A esto hay que sumar nuestro esfuerzo por difundir los atractivos turísticos y culturales de nuestro distrito, mediante los números 1 y 2 de la revista “Marca”, bajo la dirección del escritor Ricardo Vírhuez Villafane, con entrevistas, artículos de opinión y diversos temas de folclore, costumbres, arqueología, ciencias, etc. Con esta publicación estamos difundiendo a nivel regional y nacional los atractivos naturales y culturales de Marca.

Finalmente, saludamos a todos los escritores participantes, al pueblo marquino que supo acogerlos con dedicación y cariño, y a los regidores y autoridades locales que apoyaron esta fiesta cultural en Marca.

Se reedita ANUSIA, primera novela ancashina


La Municipalidad de Marca, con el decidido apoyo del alcalde de la provincia de Recuay, Milton León Vergara, y Editorial Pasacalle, ha publicado recientemente la novela "ANUSIA", del escritor marquino Julio César Pozo Cueva. Esta novela fue publicada hace 65 años en Huaraz por primera vez, en 1943, y su reedición nos ha descubierto que se trata no solo de la primera novela marquina, sino también de la primera novela ancashina, por lo que el esfuerzo del recién creado Fondo Editorial de Marca es un hecho histórico para nuestra región.

ANUSIA ha sido presentada en Huaraz, y recientemente en Lima, en el Club Ancash, ante un lleno total de auditorio.

Enseguida reproducimos el Prólogo del libro, escrito por Ricardo Vírhuez Villafane:

PROLOGO

La novela Anusia fue publicada en Huaraz en 1943, aunque al final del libro el autor señala el año 1934 como la fecha en que terminó de escribirla. De cualquier modo, se trata de una novela histórica no solo para el distrito de Marca, sino para la literatura ancashina en general. Tengamos en cuenta que la primera novela huaracina de la que se tiene noticia efectiva, Confesiones, del pintor Rolando Guzmán Barnechea, data de 1949. Y el libro Los tesoros de Huarmey, del arequipeño Ernesto Reyna, publicado en Lima en 1936, no es una novela propiamente dicha, sino un mosaico de anécdotas, estampas y descripciones.

Julio César Pozo Cueva, autor de Anusia, nació en Marca (provincia de Recuay, Áncash) el 11 de julio de 1905. Estudió la secundaria en Huaraz y la carrera de Educación en la universidad de San Marcos. Murió en Lima en 1982.

Según los datos de Joaquín Ferrer Broncano, el mejor estudioso de su obra, Pozo Cueva se entregó a pasiones que dieron intensa orientación a su vida: la política, la educación y la literatura. Tiene varios libros inéditos, y debido a su trabajo periodístico logró publicar varios artículos en diferentes revistas.

Anusia es un libro romántico. En él solo fluye el halo positivo de los personajes, los valores elevados, la mirada nostálgica y el desenlace funesto. Es un romanticismo cuya historia nos hace recordar a María (1867) de Jorge Isaacs, pero mucho más al espíritu trágico del Werther (1774) de Goethe. La novela posee una prosa armoniosa, vibrante a veces, muy bien sustentada en su coherencia sentimental.

Lamentablemente, Anusia es una novela poco conocida, tanto en Marca como a nivel nacional. Por esa razón, propusimos su urgente reedición, después de 65 años de haberse publicado. El alcalde de la provincia de Recuay, Milton León, aceptó el reto de inmediato, y enseguida fue secundado por el alcalde de Marca, Zenón Cubillas, para reeditar Anusia en edición compartida.

A mí me tocó la tarea de editar el libro. Joaquín Ferrer Broncano, un gran amigo y profundo conocedor de la historia marquina, me facilitó la novela que él mismo había mecanografiado hacía muchos años, pues la edición original se había agotado. Por suerte, pudimos contactar con la señora Dora Pozo, hija del escritor Julio César Pozo Cueva, y nos cedió amablemente el único ejemplar que tenía de aquella lejana publicación de 1943. De esa manera, pudimos cotejar la versión original con el texto que ahora publicamos, y actualizamos algunas grafías y reglas ortográficas para una mejor lectura.

No es fácil encontrar experiencias de este tipo, en que dos municipalidades (Marca y Recuay) se unen para reeditar no solo la primera novela marquina y a su vez la primera novela recuaína, sino además una de las obras primigenias de la literatura ancashina, cuyo valor literario e historiográfico será establecido por la crítica literaria y los estudios académicos.

De este modo, surge el primer producto del Fondo Editorial de Recuay, compartido con el Fondo Editorial de Marca. Un gran paso y un gran ejemplo para todas las municipalidades del Perú, pues la mejor manera de fomentar la lectura es publicando libros. Ojalá todas las municipalidades de nuestro agreste país tuvieran su fondo editorial; pues, como dice el eslogan de la Biblioteca Nacional, Leer es estar adelante.

lunes, 9 de febrero de 2009

Recuay recibió maquinarias




(En la primera foto, Milton León, alcalde de Recuay, agradece al Ing. Gustavo Cabrera, de Antamina, por los tractores recibidos)

El viernes 23 de enero de 2009, la Municipalidad Provincial de Recuay recibió de parte del Fondo Minero Antamina un equipo de maquinarias valorizado en más de 3 millones de soles, luego de más de un año de gestión.

El alcalde de Recuay, Milton León, hizo entrega de una hermosa artesanía con mármol recuaíno al Ing. Gustavo Cabrera, representante de Antamina, tras inaugurar el uso de las maquinarias en la excavación para construir el miniparque industrial San Patricio, a la entrada de la ciudad.

La maquinaria donada consta de un tractor oruga D6, una motoniveladora, una retroexcavadora y un volquete Volvo de 15 m3.

Lo interesante de esta noticia para Marca, es que, según manifestó el alcalde Milton León, la maquinaria servirá para concluir con la carretera Ichoca-Chúrap-Marca, que unirá, por fin, luego de tantos siglos, a la ciudad de Marca con su anexo más importante, Ichoca, cuna de grandes músicos y de historia también milenaria como Marca.

Esta maquinaria también será utilizada para construir la carretera Tapacocha-Hueyllapampa, con lo cual se estaría cerrando un importante círculo vial, y podría formarse ese extraordinario Anillo de Arte Rupestre, acaso el más importante de Ancash, conformado por Pilapunta (Pararín), Ichoca (Marca) y Hatunmachay (Pampas Chico), todos ubicados en la provincia de Recuay.

LUIS PARDO en Colina (Ichoca-Marca)


(En la foto, placa recordatoria inaugurada el 5 de enero de 2009, en Colina (Marca), al cumplirse el centenario de la muerte de Luis Pardo. Aparecen Rodrigo Solórzano y Próspero Gamarra).

Debido a que el legendario justiciero chiquiano, Luis Pardo Novoa, quien robaba a los ricos para beneficiar a los pobres, murió hace 100 años en el distrito de Marca, a orillas del río Tingo que divide los distritos de Marca y Antonio Raymondi (Raquia), ha surgido la propuesta para que el centro poblado Colina (anexo de Ichoca, distrito de Marca) cambie de nombre y se llame Centro Poblado Luis Pardo.

De concretarse esta iniciativa, que debe contar con la aprobación de los pobladores, no solo se estaría rindiendo un merecido tributo a la figura legendaria de Luis Pardo Novoa, sino que además se estaría elaborando las bases para desarrollar un tipo de turismo cultural e histórico, adicional al que ya posee el milenario pueblo de Marca, antiguo paso obligatorio de las culturas preíncas, de los Incas, de la colonia e incluso de la república.

Solo se necesita señalizar el antiguo puente Chaplián, actualmente llamado "Puente Luis Pardo", donde fuera abatido a balazos el famoso bandolero. Además, colocar un busto, estatua o, mejor, una enorme huanca con una placa recordatoria. Un punto turístico obligatorio para todos los interesados, nacionales y extranjeros, que deseen indagar o conocer sobre el último lugar que viera con vida a Luis Pardo Novoa.

domingo, 8 de febrero de 2009

DINOSAURIOS EN ANCASH


Hace unos días, vi las fotografías que el alcalde de Independencia (Huaraz), Gregorio Mezarina, exhibía en el Museo de Huaraz, entre las que destacaban naturaleza y arte rupestre poco conocidas. Una de ellas llamó mi atención: la foto de huellas de dinosaurio petrificadas.

Me sorprendió que semejante noticia no diera la vuelta al mundo, y regresé con una enorme duda en la cabeza.

Ahora, después de varios días, la minera Antamina ha dado a conocer a la prensa el mismo hallazgo y esta vez sí ha tenido eco.

Aquí la noticia que vale la pena conocer, publicada por la agencia Andina:



Muestran imágenes de huellas de dinosaurios descubiertas en Áncash

Lima, feb. 08 (ANDINA).- La empresa Antamina difundió hoy imágenes de las huellas fosilizadas de dinosaurios descubiertas durante la construcción de la carretera asfaltada que une el campamento de Yanacancha de la compañía minera hasta el cruce de Conococha, en el departamento de Áncash.

Se trata del yacimiento de huellas de dinosaurio más alto del planeta, al ubicarse a más de 4 mil 600 metros sobre el nivel del mar, según informó Antamina a través de un comunicado.

Cuando en el kilómetro 80 de la carretera asfaltada fueron descubiertas huellas fosilizadas de dinosaurios, el Área de Medio Ambiente de Antamina emprendió la investigación de este hecho con la participación de especialistas en la materia.

Los investigadores constataron que las huellas fosilizadas correspondían a al menos cuatro variedades distintas de estos reptiles.

Durante un estudio preliminar de limpieza del sitio, se encontró varias decenas más de pisadas de dinosaurios, rebasando, hasta ahora, más de un centenar.

Manadas de estos animales habrían cruzado una playa lodosa, a orillas de un mar hoy desaparecido, dejando las marcas de sus pisadas, que fueron rápidamente secadas y endurecidas por un sol tropical.

Posteriormente, habrían sido cubiertas por arena y más lodo, con lo que se preservaron a través del despiadado tiempo geológico, hasta que las máquinas las volvieron a exponer, esta vez al aire frío y enrarecido de las jalcas.

La edad del sitio pudo ser situada en el Cretácico temprano, alrededor de 120 millones de años antes del presente.

Una exploración cuidadosa encontró más huellas en otros lugares y también grandes cantidades de restos óseos fosilizados, algunos de ellos de dinosaurios, pero también de otros animales que habitaron la región por la misma época.

Estos últimos restos han sido examinados cuidadosamente, determinándose que entre ellos hay materiales de los grandes reptiles marinos conocidos como sauropterigios, de los que se cuenta con esqueletos notablemente enteros.

Asimismo, se ha verificado la presencia de otros reptiles como ictiosaurios (en forma de pez), cocodrilos de ramas extinguidas, pterosaurios (reptiles voladores) y tortugas, así como peces y numerosos invertebrados óptimamente conservados.

Estos últimos hallazgos suponen un nuevo récord de altitud: 5 mil metros sobre el nivel del mar, en la zona de la cordillera nevada.

Antamina alberga la esperanza de que algún día no lejano estos sitios, que hasta ahora han podido ser apreciados sólo por quienes se aventuran por esos parajes apartados, puedan ser admirados por un público más amplio, integrados a los ya impresionantes circuitos que recorren el destino turístico Conchucos.

Las investigaciones prosiguen con el apoyo de Antamina y la Asociación Ancash, obteniendo para ello el respectivo permiso ante el Instituto Nacional de Cultura (INC).

Se ha puesto en marcha un plan para la conservación de los sitios fosilíferos, en coordinación con las autoridades y la población local, a fin de evitar que manos extrañas dañen este valioso legado del pasado más remoto de nuestro país.

Datos personales

Mi foto
Marca, Recuay ANCASH, Peru