miércoles, 11 de febrero de 2009

Julio César Pozo Cueva


RESEÑA

Por: Joaquín Ferrer Broncano

Julio Cesar Pozo Cueva nació en Marca el 11 de julio de 1905, hijo de don Luis Beltrán Pozo, natural de Chavín de Huántar, y de doña Teodora Cueva, de muy marquina estirpe.

Julio Cesar Pozo Cueva en un artículo que titula: Las tierras de mi tierra afirma: “Mi infancia y mi adolescencia pasé junto a mi madre. Mi madre era pobre y era buena. Era un tanto citadina y otro tanto campesina. Su misión era el trabajo. Yo tambien era un poco del pueblo por mis estudios en la escuela y otro poco, o mucho más de chacra”.

Fue testigo del aluvión de 10 de febrero de 1912 que “destruyó la parte central de nuestro pueblo y se llevó el puente de Calicanto, que era algo como una preciosas joya virreinal”; la visita pastoral de monseñor Pedro Pascual Farfán, obispo de la Diócesis de Huarás el 2 de agosto de 1914; el asesinato de don César Padilla Sotelo, alcalde del distrito, por Justo Gamarra Ramírez el 24 de diciembre del mismo año; y la creación e inauguración del Centro Escolar de Varones Nº 339 de la localidad, entre muchos acontecimientos.

ESTUDIOS
“Para mi —escribe Julio César Pozo Cueva— el primer día de escuela fue muy pintoresca. Yo tenía 6 años, jugaba en la plaza con otros muchachos, cuando se presentaron los agentes municipales, me cargaron al hombro y me llevaron a la escuela fiscal. Allí me soltaron frente al maestro José P. Soto; él ordenó que me condujeran al salón de los alumnos de primeras letras”.

Fueron sus maestros: D. José P. Soto Maguiña, D.M. Ambrosio Silva, D. Benigno Mejía (Huarás), D. Abraham Sánchez (Succha), D. Rufo Broncano Soto y D. Artemio Sáenz Cubillas.

Egresó del Centro Escolar de Varones N° 339 en 1920 formando parte de la Primera Promoción del Centro Educativo de educación primaria completa.

En 1921, dice nuestro recordado y querido paisano Julio César Pozo, “me alejé de mi pueblo y del seno de mi madre, porque mi padre, que vivía en una provincia lejana de Ancash (Huari), me llamó un tanto tardíamente pues creía de su deber proporcionarme educación secundaria y superior, hasta donde le fuera posible serme útil siquiera en la postrimería de su vida… como me decía en su primera carta que recibí de él”.
“Una mañana de marzo emprendí la partida… mi abuelita me acompañó hasta Huishín”. Así dejó el color del terruño.

Mientras realizaba el viaje, el encuentro con su padre, fiesta de recibimiento, etc., se cerró la matrícula en el Colegio Nacional de Varones “La Libertad” de Huaraz. Entonces su padre le hizo repetir el Quinto Año en Huari en 1921.

Estudió educación secundaria en el colegio antes mencionado de 1922 a 1926. Fueron sus maestros más queridos: el Dr. Fabián González Flores, D. Alejandro Dextre Sierra y el Dr. Lorgio Vega Gamarra.

En el colegio su pasión fue la lectura y su entretenimiento, el escribir. En este plantel educativo inició su vida literaria en las páginas de las revistas EL IDEAL y LA ALBORADA (1926). El nombre de esta publicación fue sugerida por el Dr. Luis C. Infante, director de establecimientos educativos.

PERIODISTA
Como periodista ha colaborado en la Tribuna, El Departamento, El Ande, La Simiente, Folklore, Letras, Educación, Nueva Educación, Ancash, El Contador, Andes, Carvajal, Esfuerzo, Carhuaz, el Lucero de Uco, Shancur y Vitartino. En su formación literaria han influido de algún modo: Artesio N. Gómez (Marca), Alejandro Tafur Pardo, Federico Sal y Rosas, Octavio Hinostroza y Ladislao Meza (Huarás) y Eugenio Garro.
Llegó por primera vez a Lima en 1928 e ingresó en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Dejó de estudiar el año indicado porque su “salud quebrantada por largos años de estudios y una vida sedentaria en los claustros de un colegio, fuera de mal en peor”.

El 01 de diciembre de 1933 contrajo matrimonio con la Srta. Zoraida Villanueva Flores, hija de don Pedro Villanueva Barrera y doña Leonor Flores de Villanueva, en Huacaybamba.

En 1933 perdió a su madre doña Teodora Cueva, entonces escribió el poema en prosa En la tumba de mi madre. Un acápite reza: “Abrazo con toda la desesperación de mi alma la tierra bendiga que te cubre, y solo el hielo de la muerte paraliza los latidos de mi corazón. Te llamo con la suprema angustia de mi espíritu, con un grito plañidero, y solo el silencio aterrador de la tumba me dice que ya no me responderás nunca; que tus labios, que sabían pronunciar mi nombre con ternura infinita, que exhalaron el último suspiro invocando mi nombre, se han cerrado para siempre; que tu corazón, ejemplar corazón de madre incomparable, que supo de todos los martirios; ese dulcísimo corazón tesoro de bondad y de sacrificio, enfermo de amor santo por su hijo ausente, ha apagado sus latidos para siempre…”

En septiembre de 1934 terminó de escribir Anusia, que en 1943 entregó al público. En Huarás se vendió en la Librería Coral.

En 1935 escribió Relatos y Prosas Intimas, inédito.

Viaja por la selva de Huacrachuco. Sus retinas captan el maravillosos paisaje que trasunta en el relato Estampas de un Viaje a la Selva. Conoció los fundos: La Llave de Oro del Dr. Estenio Robles, Carmen de la comunidad, Huarangal del Dr. Ángel Tarazona, Bella Amada del Dr. Josué Reyes, San Pedro de don Pedro Villanueva y San Isidro del Dr. Marcial Villanueva.

En julio de 1942 vuelve a Lima ansioso de dar un ordenamiento académico a su natural inclinación por la literatura y la enseñanza.

En 1943 reingresa a la Facultad de Letras y Pedagogota de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, graduándose de Profesor de Segunda Enseñanza en 1947 en la novísima Facultad, con la tesis El problema del Cocaísmo y la Educación que fue publicada parcialmente en la revista Educación, 1948, N° 6.

De 1943 a 1947 estudia y trabaja. Son años de activa vida universitaria e institucional, especialmente en el Centro Universitaria Ancashino y Centro Cultural Marca.

En junio de 1948 surgen problemas entre el presidente José Luis Bustamante y su Gabinete Militar. Los ministros renuncian. Estallan las rebeliones de Juliaca y el Callao. El 18 de octubre de ese año fue tomado preso y encerrado en el Panóptico hasta el 27 de noviembre de 1949.

En marzo de 1958 terminó sus estudios de especialización en Psicopedagogía.
Ingresó a la docencia universitaria en 1962.

En enero de 1963 fue contratado por el Gobierno de Venezuela. Escribió numerosos artículos. Muchos de ellos se publicaron en La Tribuna de Lima.

Reintegrado al Perú, en abril de 1965, se reincorporó a su misión docente.
Con respecto a su tierra natal, Julio César Pozo “dio su cuota de amor y de trabajo”. “El Comité Pro Centenario de Marca (sede Lima) en sus dos años y cinco meses de existencia —dice su presidente don Julio César Pozo— ha trabajado en forma infatigable, haciendo gestiones ante los representantes por Ancash, ante los ministros, recaudando fondos para cristalizar sus objetivos, realizando toda clase de actividades que tiendan a movilizar los sentimientos, las aspiraciones y los esfuerzos que tiendan a movilizar los sentimientos, las aspiraciones y los esfuerzos de los hijos de Marca en bien de los más nobles intereses de la tierra nativa. No hemos podido conseguir todo lo que hubiéramos deseado, pero hemos obtenido alguna recompensa a nuestros desvelos”.

CARGOS
-Director de la Escuela de 1° Grado N° 10401, convertida después en la Escuela de 2° Grado N° 1043 de Huacaybamba, Marañón, Huánuco del 11 de noviembre de 1936 al 30 de mayo de 1942.

-Auxiliar del Secretario de la Facultad de Educación de UNMSM de mayo de 1946 al 18 de octubre de 1948. Fue subrogado por asuntos políticos.
-Profesor del C.N. “Nuestra Señora de Guadalupe” RD. N° 1948 de 30 de mayor de 1948 al 18 de octubre del mismo año.

-Secretario de la G.U.E. “Melitón Carbajal” del 1 de abril de 1951 al 15 de junio de 1957, siendo director el Dr. Julio A. Chiriboga.

-Profesor del Instituto Nacional experimental de Comercio N° 16 integrante de la G.U.E. “Melitón Carbajal” de 1 de abril de 1951 al 8 de diciembre de 1961.
-Jefe del Departamento de Psicopedagogía de la G.U.E. “Melitón Carbajal” de 15 de junio de 1957 al 8 de diciembre de 1961.

-Profesor del Instituto Experimental de Barquisimeto, ciudad capital del Estado de Lara (Venezuela).

-Profesor del Instituto Superior Municipal de Formación Magisterial de Breña.
-Asesor de Letras de la Normal Superior Mixta de La Victoria del 2 de julio de 1961 al 31 de diciembre de 1972.

-Jefe del Departamento Psicopedagogía del Colegio Nacional de Varones de Vitarte.
-Catedrático en la Facultad de Educación y Departamento de Psicología de la U.N. “Federico Villarreal” del 1 de julio de 1962 al 30 de junio de 1979, interrumpido de 1963 a 1965 por su estadía en Venezuela.

OBRAS Editas
Las obras más conocidas de Dr. Julio César Pozo son:
-Anusia ó El lirio que murió de amor. Huaraz, 1943. Imp. El Lucero. Tacna 200. 35 pp.
-Aprismo pensamiento y acción. Lima-Perú, 1979, 93 pp. Parcialmente publicado.
-El Problema del cocaísmo y la educación.

OBRAS Inéditas
-Marca Tierra del Recuerdo.
-Reflexiones sobre temas educacionales.
A estas dos, hay que agregar: ensayos, temas políticos, temas históricos, comentarios de libros publicados, temas varios y folclore.

COMENTARIOS
Anusia o El Lirio que murió de amor.

Mario Casós escribe en La Prensa:
“Dentro del típico marco de los bajíos serranos, donde es más factible que en otros lugares la emoción de la vida sencilla, grata, delicada, por los sentimientos que despierta el paisaje, tiene su escenario Anusia o El Lirio que murió de amor. Con esta obra se inicia en la bibliografía andina el joven escritor Julio César Pozo. Entonando un tierno canto de amor adolescente y por lo mismo acendrado sin más finalidad que la de expresar un espontáneo e independiente vuelo de emociones producidas por un idilio ideal.

El escritor da mucha vitalidad al relato. Identificándose con Jorge, colegial que pasa sus vacaciones en un pueblecito serrano y se enamora de Anusia. Las alternativas de este amor son finamente tratadas y aún en los momentos dramáticos, que también los hay, pues muere Anusia, se advierte mucho vigor en los trozos incluso en esa huida final, de continua evasión romántica persistente en toda la obra”.

Dora Mayer de Zulen anota en La Crónica:

“Aquí se hojean páginas que hacen amar al Perú y a su gente auténtica tanto la civilizada como la rústica. Aquí todo es bondad en los hombres y benignidad en la naturaleza. No hay bajeza sino elevación. El protagonista de Anusia posee, aunque joven, una fe idealista que jamás le permitirá temer al mundo, sus pensamientos están afianzados en concepciones muy altas.

Sea que describa el paisaje, sea que describa caracteres humanos, en todo sugiere lo bello y lo noble, lo sereno y transparente.
Estilo exquisito para las descripciones.
Siga Julio César Pozo, escribiendo con el corazón al lado de otros que escriben con bilis y se hará acreedor a la gratitud de la Patria.
Habrá en el acento de su voz un consuelo para las almas tristes y un llamado a la única magia que lograría conjurar las desgracias sociales; bondad y simpatía entre los hombres de toda clase y condición”.

El problema del cocaísmo y la educación.
El Dr. Emilio Barrantes expresa: “Se advierte de inmediato que el autor está animado de un verdadero espíritu de maestro. Y que su obra no es un frío trabajo, sino la apasionada búsqueda del educador que sabe cuan íntimamente unido se encuentra un problema de esta naturaleza a la educación de toda una raza injustamente explotada y oprimida a lo largo de la historia. El lenguaje que emplea se caracteriza por su naturalidad, sencillez y precisión. En suma se trata de una tesis de elevado valor, en la que hay méritos sobresalientes como la dedicación amorosa al asunto elegido, la consulta paciente y la opinión propia a base de un pensamiento claro”.

Marca tierra del recuerdo.
Julio Gonzales Galarreta afirma: “Marca Tierra del Recuerdo atesora lo más sensible, hermoso, perdurable de su remembranza personal. ¡Cómo no había de ser tierra del recuerdo si es precisamente su terruño, es decir, la patria de su corazón!
Toda esta obra literaria de Julio César Pozo Cueva está en formas idiomáticas verdaderamente literarias donde la corrección de la sintaxis castellana armoniza con la riqueza emotiva y conceptual que trasciende de su contexto frásico fluido, armonioso y elocuente”.

Además han comentado las obras de nuestro paisano, los Drs. Alejandro Tafur Pardo, César Ángeles Caballero, Raúl Porras Barrenechea, Carlos Velit, Gabriela Mistral, poetisa chilena, Premio Nobel; Judith Pando Walabonzo L. Vidal, (Huari) y Manuel Salvador Reina Loli (Huaraz).

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